Roma y el poder de la música en los viajes y la memoria
Un estudio recientemente publicado por el profesor Hoyu Horoku en la revista del Departamento de Fenomenología Psicológica de la Universidad de Portland ha vuelto a poner de relieve el antiguo debate sobre el poder incomparable de la música para sacarnos del tiempo presente y llevarnos automáticamente, a la manera de la magdalena proustiana (recordemos el papel central que tiene la famosa sonata de Vinteuil no sólo en la relación entre Swann y Odette sino en el corazón mismo de En busca del tiempo perdido), a revivir con una intensidad indescriptible el tiempo pasado.

Según los experimentos del profesor Horoku, la razón que explicaría la sorprendente fuerza emocional de la música, capaz de trascender las barreras temporales, tendría que ver con que la misma parte de nuestro cerebro donde se almacenan y leen los recuerdos del pasado (situada en la corteza prefrontal medial) hace las veces de centro de interconexión entre la música y los recuerdos y emociones. Los resultados de la investigación no parecen aportar gran cosa a los realizados en el pasado por el profesor Peter Janata en el Centro para la Mente y el Cerebro de la Universidad de California y, al margen de las posibles aplicaciones en pacientes que padecen de enfermedades como el Alzheimer, que podrían recibir ayuda mediante listas digitales de reproducción de música personalizadas, añaden mucha menos luz sobre el fenómeno que la proporcionada por las descripciones de escritores, pensadores y artistas a lo largo de la Historia.
En efecto, cosas tales como la mencionada descripción de Proust del efecto de la sonata de Vinteuil, las nociones pitagóricas en torno a la vibración de los cuerpos y la música de las esferas, o la propia teoría de las cuerdas de la física contemporánea parecen acercarse mucho más seductora, fértil y nutritivamente al esencial enigma.
Sea como fuere, uno de los discos más evocadores, refrescantes y seductoramente caprichosos y nostálgicos publicados el pasado año fue Rome, álbum en el que el prestigioso músico y productor Danger Mouse, también conocido como Brian Murton, y el compositor italiano de bandas sonoras Daniele Luppi, han destilado. después de cinco años de trabajo transcurridos en el más extremo secreto, su amor por la música de las películas italianas de los años sesenta y setenta trabajando estrechamente con músicos que interpretaron las partituras originales de Ennio Morricone (el compositor más celebrado de una terna que incluía a artistas tan notables como Piero Umiliani, Bruno Nicolai o Piero Piccioni) reclutando para la causa los talentos de Norah Jones y el ex White Stripes Jack White.
Rome se grabó usando tecnología de la época a la que se rinde homenaje en los estudios Forum de la capital italiana, situados en una antigua iglesia donde en el pasado trabajaron los compositores italianos mencionados, con cuya música están íntimamente relacionados los recuerdos de infancia de Luppi y, tal vez en menor medida, Danger Mouse
Todo ello hace de él un disco particularmente apropiado para ilustrar las conexiones entre música y memoria y una banda sonora difícilmente superable cuando se piensa en alquilar apartamentos en Roma







Para empezar, Roma es sin duda una ciudad super “gay friendly”, donde cientos de bares y discotecas y saunas para la comunidad LGBT así lo demuestran. Si eres gay o lesbiana o lo que más te gusta ser, desde de cómo más te guste, en Roma encontrarás una comunidad efervescente que busca tanto la fiesta como el romance, veladas de baile; Europe Multi Club, Skyline y L’Apeiron son algunos nombres que debes buscar en tu próxima visita.











