Fellini y Roma
Federico Fellini nació en Rimini, el 20 de enero de 1920. Desde pequeño tuvo un gusto especial por las historias y el dibujo en movimiento: la caricatura.

En 1936, siendo un adolescente participa en un campamento del Partido Nacional Fascista que se realiza en Verruchio y de esa experiencia extrae sus primeras caricaturas, que se publican en La Diana de la Opera Nacional Balilla de Rimini con el título de “Campamenteros de 1936”. Durante esa época Fellini escribirá sus primeros guiones.
En 1944, despu¬és de la liberación de Roma, su amor por las imágenes lo lleva a abrir una tienda de retratos y caricaturas en Roma. Ese mismo año trabajó en el guión de la película Roma Ciudad Abierta, de Roberto Rossellini, que muestra la posición al régimen nazista de hombres comunes y corrientes.
La película realizada en espacios urbanos es casi la reconstrucción de la realidad, donde Anna Magnani, una de las más extraordinarias actrices italianas de todos los tiempos, interpreta uno de las escenas más famosas de la cinematografía italiana. Eran los inicios del neorrealismo italiano, con su carga crítica a una sociedad que había colaborado con el fascismo y comenzaba a transitar a una modernidad diseñada por Estados Unidos para Europa.
El 30 de octubre de 1943, se casa con su musa Giulietta Masina, quien serà la protagonista de muchas de sus películas.
Si bien, Fellini trabajó el neorrealismo desde los guiones, su obra cinematográfica está marcada por el surrealismo y el simbolismo que había comenzado a desarrollar en su etapa de caricaturista. A diferencia del neorrealismo, los personajes de Fellini son exagerados, se mueven en una simbología onírica con trazas de humor satírico.
Una de sus películas más interesante es la Dolce Vita, filmada en 1960. En ella recoge la locura, el snobismo y el sinsentido hedonista de la clase alta romana, observada por el cinismo de un periodista mediocre que sueña con llegar a ser parte de esa clase. Una de las escenas más famosas del cine es la que realiza Anita Ekberg en la Fontana di Trevi, donde se representa el vacío y la superficialidad simbolizado en una hermosa actriz que escapa de su éxito, en la nocturna Roma.
La Dolce Vita es la película de filmografía italiana que muestra a Roma en todo su esplendor, muestra en forma magistral las contradicciones de la época de los 60. Fellini se introduce en el caótico mundo de calles estrechas de la ciudad y lo contrasta con el vacío aséptico de la modernidad en construcción, como un anticipo del mundo que vendrá.
A todos aquellos que estas tibias noches de verano visiten apartamentos en Roma y crucen la Fontana de Trevi, inevitablemente les vendrá a la memoria uno de los maestros del cine universal y una de las escenas que sin dudas le ha dado identidad a esta ciudad.







